jueves, 26 de julio de 2018

LA ARIPUCA – MISIONES – ARGENTINA

En ocasión de nuestro viaje a Cataratas del Iguazú en Junio 2018, visitamos el complejo turístico “La Aripuca”. Está ubicado en las inmediaciones de la ciudad de Puerto Iguazú – Provincia de Misiones, y consta de una serie de inmuebles construidos con inmensos troncos de árboles de la selva misionera. Están dispuestos en un círculo con un espacio verde central. 


Aripuca, es una trampa artesanal construida con pequeños troncos en forma de pirámide de una altura menor a un metro que utilizaban los indígenas guaraníes para cazar pájaros y otros animales pequeños, estos ingresan a la trampa y al pisar un tronquito disimuladamente colocado quedan encerrados en este medio de captura sin sufrir daño alguno.



Al arribar al predio de “La Aripuca” nos sorprendió el tamaño de los troncos y raíces que enmarcaban el ingreso. La cabina donde obtuvimos nuestros boletos estaba inmersa en un ambiente selvático.
Un guía nos condujo y lo primero que nos explicó fue el funcionamiento de la trampa aripuca también llamada arapuca.
Después atravesamos un pasadizo que era el interior de un centenario tronco.
Cuando terminamos de cruzarlo llegamos al espacio verde central y a nuestro frente apareció una réplica enorme de una aripuca erigida con troncos derribados por tormentas o por otros factores no humanos, su construcción demandó nueve años.
Liberados del acompañamiento del guía, nos dispusimos al recorrido que nos indicó. Comenzamos con el Centro de Interpretación, espacio didáctico donde se informa sobre las especies arbóreas nativas de la selva misionera. El lugar también exhibe mesas, escritorios y sillones, elaborados en troncos y raíces recuperadas.
Ingresamos a La Aripuca, donde están representadas 30 especies nativas, todos los troncos y/o raíces perfectamente identificadas. Otros detalles de esta réplica de la típica trampa ancestral de los pueblos guaraníes son 500.000 kilogramos de troncos, la mayoría de ellos provenientes de ejemplares centenarios. En su parte central alcanza una altura de 17 metros.
Tal cual nos habían alertado, en su interior nos sentimos transformados en aves atrapadas en una trampa gigante. El sentido es filosófico, como seres humanos nos encontramos en nuestra propia trampa, la de destruir los recursos naturales.
Salvamos un curso de agua a través de un puente, por supuesto de troncos, e ingresamos a una Vivienda Guaraní. Allí, representantes de la comunidad guaraní exponen y comercializan artesanías y productos propios.
A continuación visitamos El Tacurú, edificio de una ingeniosa arquitectura que demandó más de 500 toneladas de diferentes clases de piedras provenientes de distintas localidades de la provincia de Misiones. Se exhiben y venden productos de alto nivel artesanal en tapices, en cuero, en piedras, muebles de troncos y raíces, etc. 
Proseguimos visitando El Yateí, vivienda típica de agricultores de la zona, de techo a dos aguas, rematando en galería y sobre elevada respecto al terreno para aislarla de insectos y humedad. Allí se comercializan productos típicos destacándose: yerba mate orgánica, alfajores de yerba mate, mermelada de flor de rosella, dulce de madera. 
Irrumpió en el paisaje un pequeño bar, El Cucurucho, que nos recordó que era hora de almorzar y aprovechar a degustar como postre helados únicos de yerba mate y de pétalos de flor de rosella, ambos deliciosos. También es de destacar las chipás de almidón de mandioca. Las instalaciones están inmersas en un tronco de Ibirá Pitá hueco. 
La siguiente etapa fue el SUM (Salón de Usos Múltiples) Las Termitas, se trata de un espacio cubierto con trozos de Ibirá Pitá recuperados, está equipado y construido todo en madera. Los soportes de su iluminación artificial están elaborados en raíces. Su galería exterior alberga sillones y mesas con bases de raíces recuperadas. Es utilizado para actividades sociales y comunitarias.
Otro espacio, La Cuevita, comercializa productos totalmente naturales obtenidos de plantas medicinales de la región. Algunos ítems: esencias, hierbas, extractos, jabones. Las instalaciones están rodeadas de plantas y arbustos de la zona.
Estábamos finalizando la visita y un chubasco propio de esa latitud, nos hizo apresurar y refugiarnos en el punto final del recorrido, un pequeño Oratorio. Indudablemente todo en madera, sorpresa por el mobiliario y por dos recomendaciones, la primera referente a los Mandamientos Ecológicos y la segunda para los Humanos y su relación con el Medio Vegetal. 
Fue una visita a un emprendimiento interesante, que enseña sobre las especies de árboles nativos de la selva paranaense y el cuidado del medio ambiente. Muestra la excelencia de sus artesanías y la calidad e inquietud de sus artesanos. 

Quienes nos atendieron fueron muy gentiles y trataron de que nuestra visita fuera placentera.