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jueves, 19 de julio de 2018

ALPA CORRAL – CORDOBA – ARGENTINA

En abril 2018, me resultó interesante la propuesta de una agencia de viaje para recorrer el sur de la provincia de Córdoba y allá fui. Hoy trataré de describir la localidad de Alpa Corral ubicada a 195 km de la ciudad de Córdoba y en la falda oriental de la cadena montañosa de Los Comechingones. 
Es un lugar turístico con perfil de pueblo serrano ideal para jornadas de descanso y de contacto con la naturaleza, la cual combina el relieve de la montaña con el verde del bosque nativo salpicado de flores y frutos silvestres, el murmullo de cristalinos cursos de agua y la compañía de un clima soleado y seco.
El primer lugar a visitar fue la Capilla Hambaré, donde llegamos muy temprano y con un sol radiante que fue disipándose a medida que avanzaba el día. La historia de la capilla se remonta a principio del siglo XX cuando el inglés Carlos D’ Glymes construyó sobre la calle que lleva su nombre la estancia Hambaré. Cerca del casco y enclavada en un hermoso lugar edificó la capilla, en la cual se entronizaría la imagen de la Virgen de Pompeya que había traído especialmente de Europa; distintos motivos hicieron que la imagen nunca llegara a la capilla, hoy se la venera en la capilla principal del pueblo.
Al ingresar a la Capilla comprobamos el resultado del abandono sufrido durante muchos años. En la actualidad recibe visita permanente de los fieles que dejan imágenes, rosarios, etc., en señal de agradecimiento. 
Llama la atención la bóveda de crucería simple en ladrillo visto y el trabajo en los muros levantados en su totalidad en piedra y otros combinados con ladrillos.
A fines de siglo circuló la versión que unos jóvenes habían observado en una de las ventanas de la vieja Capilla una imagen de la Virgen en ella. Tomé fotos, que incluyo a continuación, desde el lugar donde se dice ver la imagen de la Virgen. La imagen propiamente dicha que se genera es por efecto de un reflejo.
La Capilla está enmarcada por árboles nativos, pinos, inclusive algunos con líquenes y hongos en sus troncos. A pesar del otoño diversos tipos de flores estaban presentes en sus inmediaciones, además de ejemplares de epífitas invadiendo árboles en etapa de envejecimiento.
Es de destacar en el acceso a la Capilla una pequeña casita de chapa roja y en su interior una efigie del Gauchito Gil, figura objeto de devoción popular.
El siguiente destino fue el Puente Colgante, inaugurado en el año 1979, su origen y otros detalles se reflejan en las siguientes imágenes, inclusive una plantita silvestre con su floración que suaviza la dureza de los cables de acero que ayudan al anclaje del puente.
 
Fue instalado en un lugar donde al margen de servir para que peatones y vehículos salven el caudal del Río Las Barrancas, es un balcón que permite admirar toda la belleza natural que se extiende en dirección a los cuatro puntos cardinales. Sobresale, El Cajón, profundo tajo mineral cuya apreciación cautiva.
La conjunción de los más variados verdes aportados por arbustos y árboles nativos, con los colores de los minerales que conforman los muros de contención pétreos del río, posibilitan paisajes extraordinarios para captarlos fotográficamente.
También es interesante mostrar imágenes en blanco y negro del cauce del río y las rocas que le acompañan en su recorrido.
Desde el puente se visualiza una serie de exclusas fluviales que embalsan parte de las aguas del Río Las Barrancas y forman un balneario ideal para nadar en época estival. Además cuenta con una pequeña playa, un buen aporte arbóreo y facilidades que permiten actividades al aire libre durante todo el año. 
Otras vistas de las inmediaciones, inclusive una nueva ofrenda al Gauchito Gil.
Continuando nuestro camino nos dirigimos al Museo, entidad esta que data del año 2016. Está muy bien organizado, cuenta con salas: de arqueología, de paleontología, de la historia de Alpa Corral y de artes visuales. 
Una de las imágenes siguientes hace referencia a la preparación de los alimentos en las aldeas prehispánicas, en las cuales la actividad de la molienda era comunitaria y se empleaban morteros y conanas para triturar frutos silvestres y granos cultivados. La otra alude al primer registro fotográfico de los habitantes de Alpa Corral. 
Contiguo al Museo se encuentra el Paseo de las Artes, donde se desarrollan actividades comunitarias, feria de artesanos y productores locales.
Para dirigirnos a la Capilla Nuestra Señora del Tránsito, nos trasladamos por una calle bordeada de árboles cubiertos de hojas otoñales. Una muestra que las calles son ideales para caminatas, para paseos en bicicleta e inclusive una lenta cabalgata.
Entre nubes y ramas divisamos la capilla. De acuerdo a información relevada en el Museo, en 1850 existía una capilla edificada en paja y adobe encomendada a Ntra. Sra. del Tránsito. La actual capilla data de 1895 como lo indica el mantel que cubre su altar. En su interior cobija varias imágenes religiosas.
Alpa Corral cuenta con propuestas gastronómicas para todos los gustos en lo que hace a variedad, calidad, exquisitez, trato personal y precios. 
También cuenta con hoteles, hosterías y una gran cantidad de cabañas, que albergan durante los fines de semana largos y el verano una cantidad de visitantes que triplican su población.
Nos encaminamos a recorrer el Circuito Chico, y documenté:
El siguiente collage muestra dos garzas blancas y una mora, únicas aves que pude fotografiar desde el medio de transporte. La villa es visitada aproximadamente por 120 especies de aves. 
A pesar que no estaba funcionando debido a la época del año, nos dirigimos a La Tirolesa. Luego de un sinuoso camino en ascenso llegamos un verdadero balcón, punto de partida de La Tirolesa y para admirar el paisaje a nuestro derredor y desde otra perspectiva a El Cajón.
Recorrimos un sendero estrecho y accidentado para llegar a la Unión de los Ríos, punto de confluencia de los ríos Las Moras y El Talita que descienden de los cerros para unirse en un solo cauce, correr por el valle y dar nacimiento al Río Barrancas. Durante el verano la corriente de ambos es torrentosa a pesar de lo cual forman pequeñas playas de arena muy visitadas.
Por último vale la pena comentar de la exuberante vegetación del orden de 300 especies que irrumpen en el paisaje de la villa. La mayoría de ellas son nativas y utilizadas como forestales, forrajeras, ornamentales y medicinales. 
Árboles, arbustos, flores, frutos, hacen el deleite de pintores y fotógrafos. Como ejemplo, las flores silvestres como la hierba de Santiago o azuson, los frutos rojos de los arbustos de crateus, las flores multicolores de los cosmos o mirasol. 
Y… terminó una jornada que superó mis expectativas acerca de Alpa Corral. La última foto hace referencia al entorno de la villa mostrando los recursos naturales y económicos de la región sur de la provincia, agricultura y ganadería, no sólo turismo.